Reseña de "La narración de la historia", de Carlos Correas

miércoles, 8 de septiembre de 2010
Ficha de la obra

Nombre: La narración de la historia
Autor: Carlos Correas
Género: LGBT
Año de publicación: 1959, en la revista Centro de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires
Páginas: 13



Sinopsis (de mi autoría):


Publicado por primera vez en el año 1959 en la revista Centro, perteneciente a los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, "La narración de la historia" resultó para su tiempo una obra escandalosa que suscitó polémicas y persecuciones.

En la brevedad de sus páginas, con su estilo crudo, desenfadado y fluido, la historia nos introduce en la vida de Ernesto, un estudiante homosexual que sale en busca de encuentros casuales con muchachos menores que él. En la estación Constitución conoce a Juan Carlos Crespo, "el morochito", "el chico", un adolescente de diecisiete años huido de su casa que, a diferencia de Ernesto, vive libre en las calles de Buenos Aires sin más preocupaciones que su supervivencia.


Lejos de buscar una reivindicación gay y a pesar de no ser una obra reciente, "La narración de la historia" abre las puertas de ciertos debates que han subido hasta la superficie de nuestra sociedad por las raíces de la cultura: ¿qué hace a un hombre "homosexual"? ¿Qué es ser "bastante homosexual"? ¿Cuáles son las diferencias entre una pareja homosexual y una heterosexual?



Acerca de Carlos Correas (Fuentes : Isla Ternura y Wikipedia)



Carlos Correas nació en 1931, en la ciudad de Buenos Aires. Reconocido por su labor ensayística, también fue narrador y traductor. Estudió en la Universidad de Buenos Aires, donde se licenció en Filosofía y ejerció la docencia.

Homosexual confeso durante su juventud, sus experiencias sexuales fueron volcadas en muchos de sus relatos ficcionales, cuyos personajes suelen recorrer los barrios bajos en busca de aventuras.

Como ensayista publicó Kafka y su padre (Leviatán, 1983), Arlt literato (Atuel, 1996), La operación Masotta (Catálogos, 1991), Ensayos de tolerancia (Colihue, 1999) y El deseo en Hegel y Sartre (Atuel, 2002).

En narrativa publicó Los reportajes de Félix Chaneton (Celtia, 1984).

Tradujo a Franz Kafka y, con el seudónimo de Emilse Ruggiero, a Dashiell Hammet.

A lo largo de su vida colaboró en las revistas Contorno, Centro, La caja, y El ojo mocho; y fue docente en la Universidad Kennedy, la Universidad de La Plata y la Universidad de Buenos Aires

Se suicidó la madrugada del 17 de diciembre del año 2000, en Buenos Aires.


Sus obras

  • 1983 - Kafka y su padre
  • 1984 - Los reportajes de Felix Chaneton (novela)
  • 1991 - La operación Masotta
  • 1995 - Arlt Literato
  • 1999 - Ensayos de tolerancia
  • 2002 - El deseo en Hegel y Sartre
  • 2005 - Un trabajo en San Roque y otros relatos


Comentario inicial

"La narración de la historia" no fue un cuento completamente nuevo para mí cuando cayó en mis manos. Hace unos cuatro años, más o menos, buscando obras de temática LGBT en la red, leí un ensayo acerca de la homosexualidad en la literatura argentina. Allí leí por primera vez el nombre de Oscar Hermes Villordo y leí un fragmento de "La narración de la historia". Busqué el relato, pero no lo encontré.

Jamás me habría imaginado que, años más tarde, una de mis compañeras de trabajo, Natalia, me diría con su sonrisa: "che, Sofi... leí un cuento de temática LGBT que te va a gustar. Está en el programa de Literatura Argentina II, es de un chabón... no me acuerdo el nombre, pero fue escrito en la época de la Dictadura y hubo los re quilombos". Enseguida recordé "La narración de la historia", pero el resumen de Natalia no tenía mucho que ver con lo que yo recordaba.

Finalmente, cuando la fotocopia llegó a mis manos (una fotocopia de aquella revista Centro secuestrada por la Justicia allá por el 1959), tuve la certeza: después de cuatro años, lo había encontrado.




"La narración de la historia"
Esta reseña contiene spoilers



Como lo ha retratado la novela "Los putos", de José María Gómez, (Planeta, mr, 2008) cuando se busca "las causas" de la homosexualidad siempre se suele caer en la teoría freudiana, que explica la atracción por las personas del mismo sexo a partir de la figura paterna. Esta breve reseña tendrá como eje principal esta concepción, no tomándola, bajo ningún concepto, como verdadera ni acertada, tan sólo como aceptada a nivel general o, en todo caso, popular.


El protagonista de “La narración de la historia” es Ernesto Savid, un joven estudiante homosexual que frecuenta los cines de Buenos Aires en busca de compañeros de sexo. En una de estas salidas conoce a Juan Carlos Crespo, un adolescente de diecisiete años con el que decide ir a San Martín para mantener relaciones sexuales.


Ernesto no se fija en hombres mayores que él, ni siquiera en los de su misma edad: se sienta junto a los jovencitos e intenta, mediante charlas o roces accidentales, tantear el terreno. Describe a los muchachos con metáforas pomposas: “como un soldado asirio o babilónico” (p. 2), siempre pasándolos por el filtro de sus propios deseos, de sus ansias de dominación: “como un esclavo al servicio del rey” (ídem). Por este motivo, cuando Juan Carlos Crespo, a quien el narrador, arrastrado por la omnisciencia, llama “el morochito” –diminutivizando y utilizando como sustantivo el adjetivo “morocho”-, le pide que se deje penetrar, Ernesto se niega.


El morochito posee algo de lo que Ernesto carece: libertad; una libertad que se presenta casi como inherente a su persona. El morochito es santafecino y apenas tiene diecisiete años, pero conoce los lugares en los que pueden tener un encuentro sexual sin ser molestados, vive como un nómade, cada noche en la casa de un amigo diferente, trabajó en Mar del Plata vendiendo té helado y vivió un tiempo con un hombre de buena posición.


Ernesto, en cambio, vive con su madre, y cuando el morochito le pide algo de ropa usada, no se la lleva por miedo de que ésta sospeche. Ernesto vive su homosexualidad en secreto, con miedo, con vergüenza, ("me acuesto con todos estos porque no respeto mi cuerpo ni mi sexo", p. 13) y siente un profundo desprecio por su padre fallecido, a quien se refiere como un hombre muy severo: “Ernesto pensaba que si él no tenía hijos se le acababa la dinastía a ese inmigrante” (p. 4). En estos términos, el narrador muestra la homosexualidad del protagonista como una venganza.



En los primeros párrafos del relato, el lector se encuentra con una sentencia desconcertante por su fuerte carga religioso-moral: Ernesto piensa, mirando a un muchacho, que éste “ya debe haber descubierto su sexo dentro de sí, ya sabrá que lleva el Mal ahí”. Y el narrador agrega, cuando el protagonista observa a un grupo de chicos y chicas: “¡Dios mío! Ya tenían ese aspecto de reproductores. Cuando se pusieran a engendrar… ¿cómo impedirlo?” (p. 3). Pensamientos que sacuden al lector, hacen meditar acerca de qué clase de persona es Ernesto, qué le ocurrió en el pasado, cuál es el “aspecto de reproductores” que menciona. Pero el lector no puede saberlo, sólo está capacitado para sacar conclusiones, para atrapar los hilos que la historia va dejando, y así, en medio de una labor tan personal como artesanal, construir la historia que ofrece el relato.


El padre del adolescente también está muerto: murió alcoholizado, y a su muerte el chico le atribuye su presente libertad, una libertad que –a pesar del significado que la tradición le ha otorgado a la palabra- no es más que la libertad de la prostitución y la indigencia.


“Luego [el morochito] dijo que en las relaciones sexuales era macho y no otra cosa”: a través de esta frase, introducida en el relato mediante el discurso indirecto, el narrador construye la concepción que la historia reflejará acerca de la homosexualidad: sólo es “macho” el que penetra. El penetrado será “el invertido”.


“Ernesto dijo que eso era evidente porque el morochito tenía esa mirada penetrante que poseen los hombres y de la que carecen los invertidos” (p. 4). Esta oposición macho/invertido que no admite términos medios constituye el estigma que atormenta a Ernesto: no va a dejarse poseer por el chico porque eso le significaría la pérdida de su masculinidad, entregarse a otro hombre que lo humillará tal como lo hizo su padre. Con Juan Carlos Crespo –el lector sólo puede construir al padre muerto en su imaginación- ocurre exactamente lo mismo.


De esta manera, el relato finaliza en un punto intermedio, sin clímax, y el lector, que no ha podido evitar sentirse incómodo con las declaraciones indirectas que Ernesto ha dejado caer a lo largo del relato, debe concluir la lectura sumergido en la misma incomodidad: Ernesto no ha ido a la cita con Juan Carlos Crespo, se ha encontrado con un chico llamado Enrique Vidal que “es muy joven y suspira y gime cuando lo aprietan” y ha obtenido de él lo que no logró de el morochito: “Ahora era como si hubiese estado con una mujer: tranquilo, liberado, de acuerdo consigo mismo. Luego, en su casa, pudo dormir bastante por primera vez en mucho tiempo” (p.14).


Finalmente, sólo queda plantear el enigma del título "La narración de la historia". La explicación la da Ernesto en la charla final que mantiene con el chico, quien, a pesar de la imagen que muestra, parece haberse enamorado de él. Con cinismo, con sus palabras atravesadas por la vergüenza que le produce su homosexualidad, dice: "Vos serías el bárbaro conquistador que termina vencido y conquistado, como dice la historia" (p. 14). Así, el protagonista anticipa el final: de ninguna manera aceptará su homosexualidad y compartirá su vida con Juan Carlos Crespo. Antes de perder su masculinidad en medio de un acto que repudia, prefiere mil veces la infelicidad.




Comentario final


Disfruté mucho haciendo esta reseña, porque con cada vez que leía el texto encontraba nuevos pasajes para analizar, nuevas frases clave. Debo confesar que el enigma del título me estuvo comiendo la cabeza desde que lo leí por primera vez hasta hoy en la tarde, cuando me puse a leerlo de nuevo para señalar todo lo que quería analizar. Obviamente, no pude tomar todo.




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8 comentarios:

  1. Loretta dijo...:

    Hola Nimphie soy Lore y me encanto tu reseña me dio ganas de leer el cuento, creo que trata un tema muy importante que es el machismo en la homosexualidad y la falta de aceptación de esta condición, es un problema que atañe tanto a heteros como a gays

  1. yoite dijo...:

    Me encantó tu reseña. Gracias a ti he conocido este cuento, que sin duda, te hace pensar mucho y ese es uno de sus encantos. Hace un buen tiempo que no leí algo tan bueno y por supuesto que "La narración de la historia" tendrá un lugar muy especial en mi.
    Disculpa, por simple curiosidad,¿Has leído "El beso de Dick"? es otro libro, a mi parecer, interesante.
    En fin, que sigas reseñando lo que a ti te gusta. Haces un excelente trabajo!! n_n

  1. Nimphie Knox dijo...:

    Hola, chicas!
    Muchas gracias por pasarse! Me alegra que les haya gustado el análisis.

    Yoite: sí, leí Un beso de Dick hace un par de meses :)

    Espero verlas seguido por acá. Besos!

  1. Honiita dijo...:

    Hola, me he encontrado tu blog buscando algo en google.... y voilá, me encuentro con esta maravilla.... amé tu blog.. felicidades.... ^^ .... te sigo y te he afiliado... (bueno... en mi blog apenas estamos empezando, así q no hay mucho por ver xD, igual te dejo el enlace por si quieres pasarte) besos guapa... cuidate y tu blog si q vale n.n http://myotherself-honiita.blogspot.com/ Bendiciones

  1. Anónimo dijo...:

    El cuento también está en Las fieras, una antología publicada por Alfaguara hace algunos años, con prólogo de Ricardo Piglia.
    Saludos!

  1. Anónimo dijo...:

    Hola, Nymphie, paso a recomendarte un par de libros excelentes que no vi en el listado: La lengua del malón/77/El amor argentino, los tres de Guillermo Saccomanno.(más que nada, los dos primeros).Si ya figuran acá, disculpas.
    que sigas bien, saludos.

  1. Anónimo dijo...:

    dos cuentos más: Los príncipes, de Hernán Vanoli y Paraguayito de mi corazón, de Washington Cucurto.

  1. Roberto dijo...:

    ¡Hola! ¿Qué tal? Me llamo Roberto, soy de Brasil y pretendo hacer una pesquisa a respecto de la literatura Latino-Americana, me gustaria preguntarte donde podria encontrar el cuento, por que aqui no lo encontré para comprarlo ni en bibiotecas. Desde ya gracias.

 
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