Amor, curiosidad, prozac y dudas, de Lucía Etxebarria

sábado, 22 de enero de 2011
Quería leer una novela de temática lésbica y acabé leyendo una novela de temática feminista. Si bien la homosexualidad femenina no es un tema que permanezca ausente, no es una novela de temática LGBT. Leí muchos comentarios acerca de esta obra, la gran mayoría de mujeres fascinadas. Del otro lado están los que critican la novela por su «falta de argumento», con lo que no concuerdo para nada. Esta obra, para mí, es una dura crítica al lugar que la sociedad ha establecido para la mujer sin siquiera consultarle si estaba de acuerdo. El argumento es la propia historia de la humanidad; desde Eva, que nació de una costilla de Adán, hasta los debates actuales sobre si es correcto decir «presidenta» o «ministra».



Sinopsis

Dicen que no ofende quien quiere, sino quien puede. Y Lucía Etxebarria no puede. Nadie que sea honesto y hable sin tapujos puede ofender, aunque su voz provoque a las mentes bienpensantes de siempre. Porque los de siempre fueron los que se escandalizaron, los que no querían ver que las españolas del 97 no eran unas putas por pasar la noche con quien les apeteciese sin la intención de fundar una familia, los que se ruborizaban al saber que una chica podía sentirse atraída por otra sin ningún cargo de conciencia, los que se sorprendier
on de saber que no sólo los yonkies se drogaban...

A todos ellos, este libro les pareció una herejía en el sacrosanto mundo de las letras. ¿Y qué? El público, el de aquí y el de afuera, puso las cosas en su sitio e hizo que Lucía Etxebarria se convirtiese, sin proponérselo, en la voz de una generación a la que los traumas postfranquistas le quedaban pequeños. Y en ello sigue
.




Un breve acercamiento a la novela



A pesar de tratarse de una novela feminista, los verdaderos protagonistas de Amor, curiosidad, prozac... son, sin duda alguna, los hombres. Brillantes por su ausencia, son ellos los que han moldeado a estas tres mujeres quienes, desgarrándose línea a línea, nos confían su pasado, su presente y la terrible incertidumbre con la que miran el futuro.

Cristina es la menor de las tres hermanas. A pesar de tener un título en filología inglesa, trabaja en la barra de Planeta X, un bar de moda de Madrid donde pasa la gran parte del día sirviéndoles copas a los hombres que no dejan de mirarla. Adicta a las drogas y con una vida sexual muy agitada, Cristina sufre porque su novio Iain la dejó hace un mes y piensa que jamás podrá volver a enamorarse de esa manera.

Ana es la perfecta hija, esposa y ama de casa. Casada con un hombre que la mantiene, Borja, se ocupa de las tareas del hogar y de su hijo de dos años. Sin embargo, su vida no la satisface y desde hace un tiempo se pasa todo el día llorando. Se ha hecho adicta a los somníferos, ha descuidado la casa y tampoco siente ganas de ocuparse de su hijo.

Rosa, la mayor de las tres hermanas, es la perfecta ejecutiva: soltera, inteligente, segura de sí misma y atractiva. Se dedica enteramente a su trabajo para pagar los lujos que ni siquiera puede disfrutar.

Las tres hermanas han sido heridas por la terrible garra del hombre: su padre las abandonó cuando eran niñas y la familia nunca volvió a ser igual; su madre, una mujer estricta y austera, nunca supo demostrar el cariño que sentía por ellas. La figura paterna fue, de alguna manera, sustituida por un primo: el atractivo Gonzalo, quien marcó para siempre la vida de Cristina y, sin proponérselo, también la de Rosa. Las experiencias de Ana, por su parte, le hicieron aborrecer al sexo masculino y casarse con su primer novio a pesar de no amarlo.

La novela está sujeta a los monólogos de las tres hermanas, que poco a poco nos van revelando su vida. Los hombres, en cambio, al carecer de voz, no pueden expresarse y quedan enteramente sometidos a las palabras de las mujeres. Este es, quizás, el gesto más feminista de la novela más allá de las reflexiones de la independiente Rosa, que al final de la historia nos revela lo que ya sospechábamos desde el principio: su homosexualidad. Los hombres, inevitablemente, se transforman en «los malos» de la historia. Nunca sabremos qué llevó al padre a abandonar su hogar o de dónde provienen los impulsos pedofílicos de Gonzalo.

Las tres hermanas han recibido una estricta educación cristiana y en sus relatos nos señalan cómo las monjas contribuyeron a formarlas en la idea de que su lugar en la sociedad siempre estaría subordinado al del hombre: ellas debían aprender a realizar las tareas del colegio porque algún día deberían ayudar a sus hijos a hacer las suyas. La novela construye una dura crítica al modelo de familia moderna aceptado por la mayoría de la sociedad y los relatos de estas mujeres dan cuenta de que este modelo de familia está en decadencia.

A través de sus relatos, Cristina, Ana y Rosa nos muestran las preocupaciones y las incertidumbres de cualquier mujer u hombre actual: una encarnizada batalla entre lo que la norma les ha impuesto y la búsqueda de su propia identidad y el sentido de sus vidas.



LA AUTORA

Doctora Honoris Causa en Letras por la Universidad de Aberdeen, Lucía Etxebarría (España, 1966) ha escrito varios guiones para cine y ha ganado los premios Primavera de Novela, en 2001 y Nadal, en 1998.

Lucía Etxebarria en Wikipedia




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2 comentarios:

  1. Fer dijo...:

    Hola Nimphie, muchas gracias por la reseña. Es una de las mejores reseñas que leí en mucho tiempo, de verdad, breve, concisa y sin floripondios innecesarios (halagos xD).

  1. Nimphie Knox dijo...:

    ¡Hola, Fer!
    Muchas gracias por comentar siempre, me alegra que te haya gustado la reseña.
    Bueno, lo de los "floripondios" es porque trato de mantener la objetividad... Al fin y al cabo, este es un blog de literatura, no de publicidad.

    ¡Un beso!

    Nimphie

 
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