Bagoas, el eunuco que amó Alejandro Magno

sábado, 15 de enero de 2011
Después de haber leído Alexias de Atenas me quedé con muchas ganas de leer otra obra de Mary Renault. Elegí El muchacho persa porque me intrigaba el personaje de Bagoas y me fascinó que la novela estuviese narrada en primera persona.

Como digo más abajo, esta novela, además de ser histórica, es una novela romántica, y lo que más me gustó de ella es que el personaje de Bagoas tiene una sensibilidad especial para narrar los hechos y contarnos lo que siente por Alejandro. No esperen encontrar frases pomposas, ni declaraciones de amor, ni escenas explícitas; la novela posee un fuerte contenido erótico homosexual, pero ante todo priman la elegancia y la insinuación.

Les dejo los datos de la edición que estoy manejando, solo comento que no estoy de acuerdo con la sinopsis de la contraportada. Considero que la relación entre Alejandro y Bagoas no es para nada ambigua, al menos no en la novela.


Un par de aclaraciones:
-En la novela el narrador se refiere a Hefestión con el nombre de «Hefaistión» y debí respetar tal convención.
-Como este es un blog de literatura LGBT, me voy a centrar en los aspectos de la novela de nuestro interés.


Título de la obra: El muchacho persa
Título original: The Persian Boy
Autora: Mary Renault
Editorial: Salvat
Año: 1994

Sinopsis:

Proclamado rey tras el asesinato de su padre, el joven Alejandro se lanza a su poderosa ambición: la conquista de Occidente y la creación de un imperio mundial en el que todos los pueblos se amalgamen. La apasionada vida de este gobernante, que encontrará la muerte a los treinta y dos años, es narrada por Bagoas, el servidor preferido del joven rey, y con el que mantiene una relación cálida, admirativa y un tanto ambigua.



Bagoas, el eunuco que amó Alejandro Magno


Si bien el origen histórico de Bagoas no está claro, en su novela El muchacho persa Mary Renault se inclina por la hipótesis de que el joven es descendiente de la nobleza persa, miembro de la antigua tribu real de Ciro. Artembares, padre de Bagoas, es traicionado y asesinado, y su familia masacrada. Al muchacho persa, en cambio, le aguarda un destino muy diferente.

Dotado de una espectacular belleza, Bagoas es castrado y vendido como esclavo a un mercader de piedras preciosas. En el harén del comerciante, el joven comprende que su futuro será ser vendido y comprado continuamente hasta el fin de sus días. Cuando un amo se aburra de su presencia, lo venderá tal como un día hace su ama con el mono de pelaje verde.

Al principio, las tareas que Bagoas realiza en el harén son, entre otros quehaceres insignificantes, ir de compras al bazar y tocar la lira para su ama. Luego de dos años, se sorprende de no haber muerto de aburrimiento. Pero cuando la situación económica se complica, su señor lo envía a la tienda de un joyero con el pedido de que «sea amable». Sin comprender lo que este pedido significa (y sin poder leer la carta que se le ha ordenado entregar), Bagoas acude a la tienda.

Desde esta primera vez, su señor envía a Bagoas a realizar favores sexuales a numerosos hombres adinerados hasta que, finalmente, lo vende. Es llevado a una antigua casa y allí, sin que él acabe de comprenderlo, comienza su educación como servidor del harén del rey Darío.



-Tranquilízate, ojos de gacela. ( … ) Yo no soy más que un maestro; todo esto forma parte de la instrucción. Si a mí me gusta el trabajo, tanto mejor para los dos. Sé lo que deseas olvidar y pronto podrás conseguirlo. Hay en ti como un orgullo herido pero indomable; tal vez sea ésta la causa de que tu lindeza se haya convertido en hermosura. ( … ) debes aprender a entregarte un poco. Para eso estoy aquí, para enseñarte el arte del placer ( … ). Ven, te prometo que conmigo te gustará mucho más.

No supe resistir a la persuasión (… ), era tan hábil como encantador, igual que una criatura de un mundo distinto al que yo conocía; me pareció que podría demorarme indefinidamente en las antesalas del deleite. Tomé todo lo que se me ofreció, olvidando mis antiguos recelos… (p. 17)


El instructor le señala a Bagoas que posee un talento inigualable para el arte del placer y que no debe avergonzarse de su arte. A sus catorce años, Bagoas se enamora de Oromedon, su educador, el primer hombre que no lo somete ni lo toma con la brutalidad de aquellos que lo compraban a su antiguo amo.


-Me gustaría pertenecerte a ti -le dije.

-A mí también, ojos de gacela. Pero estás destinado a alguien mejor. Por consiguiente, no vayas a enamorarte de mí. Pronto tendremos que separarnos. (p. 18)


Y, en efecto, así sucede. En su último día de instrucción, Bagoas aprende la postración que deberá realizar ante la presencia del rey. Aunque el muchacho desea fervientemente quedarse con Oromedon, su situación no ha cambiado demasiado: «ni al jarro perfecto ni a la piedra preciosa pulida les está permitido escoger al propietario» (p. 22). De esta manera, disminuido a un mero objeto que se compra y se vende, Bagoas llega a la corte del rey Darío, donde rápidamente se convierte en el favorito. Oromedon ha triunfado: rodeado de los lujos del palacio y recibiendo un trato amable en la corte del rey, la moral del personaje se resquebraja y Bagoas pasa de ser el hijo de Artembares a ser todo un cortesano al servicio de su amo; recibe clases de baile y música, y acepta como único objetivo de su vida ser un objeto de placer:


El rey era un hombre agotado por el exceso de placeres pero en modo alguno dispuesto a abandonarlos. Hice por él lo que le hacía falta y se mostró conmigo satisfecho y benévolo. Cuando pensaba en los otros, con sus ásperas y ávidas manos, su apestoso aliento y vulgares deseos, me sorprendía de que hubiera podido quejarme alguna vez y procuraba mostrarle a mi dueño la gratitud que sentía. (p. 22)

Bagoas se siente orgulloso de haber sido elegido por el rey, y solo cuando conoce a Alejandro comprende que tan solo ha sido elegido por un alcahuete. Luego de que Darío es derrotado en Gaugamela, el general Nabarzanes se presenta ante Alejandro y le entrega a Bagoas como obsequio.


-( … ) ¿Qué se le puede ofrecer a un hombre semejante? Ya tiene todo lo que quiere. Sólo existe un verdadero regalo para un hombre como éste, algo que lleva deseando mucho tiempo sin saberlo. ( … )

-Me alegro. ¿De qué se trata?

-De ti. (p. 84)


Ni bien llega ante los macedonios, Bagoas se sorprende de su estilo de vida. Se horroriza del trato que le prestan al rey (a quien llaman simplemente «Alejandro»), de la humildad de la alcoba real y de los modales toscos de la gente. Acostumbrado al lujo y la cortesía persa, se desespera al preguntarse qué futuro le espera entre aquellos bárbaros que profanan las aguas bañándose y abrevando los caballos en los ríos. Pero lo que más inquieta al muchacho persa es la personalidad del propio Alejandro. Cuando el rey se acerca a hablarle completamente desnudo, Bagoas se pregunta dónde está la dignidad del monarca.

Sin embargo, el tiempo pasa y el rey no llama a Bagoas para que lo satisfaga durante las noches. Lentamente, el joven eunuco advierte la gran diferencia entre Alejandro y Darío, y dice:


En realidad, yo pensaba que era una lástima que [Alejandro] hubiera nacido entre bárbaros. Un hombre semejante hubiera merecido ser persa. (p. 91)

Aún no comprende que Alejandro es como es justamente porque no es persa, y fascinado por el ser humano que se esconde detrás del rey, algo que jamás había observado en Darío, Bagoas se enamora de Alejandro:


El polluelo vivo en el interior del cascarón no conoce ningún otro mundo. A través de las paredes del mismo observa una blancura pero no sabe que se trata de la luz. Y, sin embargo, golpea la blanca pared sin saber por qué. Un rayo le alcanza el corazón y el cascarón se abre.

Yo pensé: «Aquí está el que estaba destinado a seguir desde que nací. He encontrado a un rey.»

Y me dije a mí mismo, mirándolo mientras se alejaba: «Lo tendré aunque me cueste la vida.» (p. 93).


Cuando Alejandro debe volver a la guerra, Bagoas se encuentra en una situación límite, tiene solo quince días para hacer algo que jamás ha hecho: seducir a un hombre. En sus experiencias anteriores, el joven de quince años nunca había tenido que colocarse en la posición de seductor porque tal seducción no existía. Ahora, frente a la presencia de un rey que sabe elegir muy bien a sus amantes y que dedica su energía sexual a otros menesteres en vez de pasar cada noche en compañía de una mujer o un hombre distintos, Bagoas se encuentra perdido y sin saber cómo actuar ya que Alejandro no le da ningún indicio. Acostumbrado a otro tipo de trato, en realidad no los advierte:


-Mira lo que has hecho. El muchacho está medio muerto; ahora le has provocado una convulsión. No son como nosotros, necio. Te arrepentirás si se muere por esta causa. Al rey le gusta ese muchacho; lo he visto mirándolo a hurtadillas. (p. 90)

Bagoas atribuye el comportamiento del rey a una especie de timidez y se ve en la obligación de ir él mismo en busca de lo que desea. Se sorprende al encontrarse con un Alejandro casi torpe, pero luego comprende que no es torpeza ni ingenuidad, sino un deseo de sentirse amado; Alejandro jamás se ha acostado con nadie por la fuerza, ni siquiera con las prisioneras de guerra. Bagoas ya no se encuentra junto a un amo o junto a un rey, sino que por primera vez comparte el lecho con un amante. Todo lo que le ha enseñado Oromedon de repente se ha convertido en un manual de instrucciones sin ninguna utilidad:


Peritas, que se había levantado de su rincón y nos seguía, se acurrucó a los pies de la cama, donde yo hubiera debido depositar mi ropa para que su contemplación no molestara al rey. Pero el rey me dijo:

-¿Pero a qué viene eso?

Y, al final, mi ropa formó un montón con la suya propia sobre un taburete. (p. 93)


El muchacho persa también nos introduce en la relación que Alejandro mantiene con Hefaistión, su general y amigo de la infancia. En los primeros días que Bagoas pasa con Alejandro, descubre su relación de amantes cuando Hefaistión entra en la alcoba del rey sin permiso, se sienta detrás de él y lo toma del cabello. Horrorizado, Bagoas piensa que el desconocido ha asesinado a Alejandro.

Los celos llevan a Bagoas a desear matar a Hefaistión, pero jamás lleva a cabo tales planes. Su amor por Alejandro es más grande que su egoísmo, y lo mismo ocurre con Hefaistión, quien le salva la vida a Bagoas en medio del desierto cuando el muchacho, agotado por la travesía, decide dejarse morir.

Cuando Alejandro decide desposar a Roxana, hija del noble bactriano Oxiartes, la preocupación se apodera de Bagoas. Sin embargo, pronto el eunuco persa descubre que no es rival para la mujer y cuando le toca referirse a ella, su narración se llena del sarcasmo de la satisfacción:


Llegó Krateros con sus huestes. Roxana gozaba de buena salud. Alejandro se apresuró a ir a saludarla, pero también se apresuró a marcharse (p. 237)

Roxana era para él una salsa picante, desagradable si uno se llena el plato, si bien una pequeña cantidad de vez en cuando le hace a uno experimentar el deseo de volver a saborearla de nuevo. No me preocupaba. (p. 267).

Y Bagoas comprende que su único rival posible es y seguirá siendo Hefaistión. Cuando este muere, Alejandro enloquece de dolor y el muchacho persa no tiene tiempo de alegrarse por que su oponente haya muerto. El dolor del rey es su propio dolor. Cuando Alejandro por fin vuelve a acostarse con él, Bagoas tiene que esforzarse para no llorar.

El muchacho persa es, en sentido estricto, una novela histórica. Sin embargo, la intimidad de la narración del protagonista así como el papel que se ve obligado a desempeñar como eunuco de la corte real, transforman esta novela en un relato amoroso que no se aleja en ningún aspecto del relato amoroso contemporáneo: el desasosiego de la incertidumbre, el anhelo de ser correspondido, los celos que ciegan los corazones humanos.

Ambientada hace más de dos mil años en una cultura que nos resulta desconocida, El muchacho persa, de Mary Renault, nos sorprende con su sensibilidad sin adornos y su extraordinaria modernidad.



LA AUTORA


Mary Renault, cuyo nombre de nacimiento era Mary Challans (Londres, 4 de septiembre de 1905-, Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 13 de diciembre de 1983) fue una escritora británica, autora de numerosas novelas históricas ambientadas en la antigua Grecia y novelas de temática homosexual.

Artículo completo en Wikipedia






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6 comentarios:

  1. Anónimo dijo...:

    Me ha encantado la reseña y además me interesa mucho la figura de Alejandro Magno, por ahora estoy leyendo el primer libro de esta saga "Fuego del paraíso", que cuenta su infancia.
    Cuando lo termine no dudaré en seguir con este!
    Muchas gracias por esta reseña, Nimphie, excelente como siempre!
    Fer

  1. mariaml254 dijo...:

    Tus reseñas hacen que me entren ganas de leerme los libros de los que hablas. Me los apuntaré en mi lista de libros futuros que antes tengo otros esperando. Muchas gracias!

  1. Nimphie Knox dijo...:

    Fer: muchas gracias, qué bueno que te haya gustado la reseña. Después me contás :)

    Mariam: ¿Eso será bueno o malo? Jeje. Después contame qué te parecieron. Para bien o para mal, siempre acabo comentando libros que me gustaron, al menos un poco. No soporto leer algo que no me gusta.

    ¡Gracias a ustedes por comentar!
    ¡Abrazos!

  1. JORGE dijo...:

    BUENO A MI PARTICLARMENTE ME LLAMA MUCHO LA ATENCION ESTE TEMA
    MARY A SABIDO RODEARSE DE BUENAS HISTORIAS TANTO FICTICIAS COMO REALES . YO HE TENIDO LA OPORTUNIDAD FD LEER OTRAS OBRAS DE LA MISMA TEMATICA Y NO TENGO QUEJA ALGUNA ..... SIGAN PUBLICANDO ,PERO AGREGUEN ESCRITORES LATINO AMERICANOS ! YA NO HAY BAGOAS EN ESTE TIEMPO QUE NOS HAGAN SENTIR QUE LA VIDA Y EL AMOR AL SER AMADO SI TIENE EFECTO!

  1. Anónimo dijo...:

    Definitivamente uno de los mejores libros que he leido1

  1. Martha Alicia Reyes dijo...:

    Esta reseña es hermosa. Yo tengo la trilogía de Mary Renault y junto con fuego del Paraíso, el Muchacho Persa es mi favorito. Lo he leído como 10 veces y siempre me conmueve. Si hubiera una maquina del tiempo me transportaría a la época de Alejandro y así poder conocer a ese maravilloso muchacho Persa. Espero que algún día la hagan película, porque es una historia tan bella y la recomiendo muchísimo. gracias por esta reseña. saludos.

 
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