Calentando sus perlas, de Carol Ann Duffy

miércoles, 5 de enero de 2011
Conocí el poema "Calentando sus perlas", de Carol Ann Duffy, mientras leía Amores iguales, el libro cuya portada ven en esta foto. Se trata de una antología de poemas gays y lésbicos (sí, le faltan dos letras) seleccionados por el poeta, escritor, ensayista y crítico literario español Luis Antonio de Villena.

El libro es muy completo aunque, como bien lo señala de Villena en el prólogo, hay más hombres que mujeres y, como bien insinué antes, no me encontré (al menos no hasta ahora, porque todavía no concluí la lectura) con poemas de temática "B" o "T".

El libro es un recorrido desde la poesía de la Antigüedad hasta la poesía contemporánea, aunque Luis Antonio de Villena expone que decidió no incluir poemas de poetas menores de treinta años para preservar el "clacisismo" de la selección. Pues bien, resulta que este libro es del 2002 (más el tiempo que se llevó su planificación y demás), así que los poetas que en ese entonces tenían veintiocho años, ahora tendrían treinta y siete.

Lo que sí me parece culturalmente adecuado es, como dice de Villena en su prólogo, anteponer la calidad ante todo ya que «algunas antologías gay de ahora mismo suelen adolecer de dar por bueno cualquier texto de explícito asunto gay, aunque su calidad literaria sea bajísima» (p. 12).

Seguramente... aunque, entre nosotros, es bien sabido que Arthur Rimbaud escribió toda su obra cuando tenía menos de veinte años.


Sin más, lxs dejo con este poema de trazos lésbicos y espero que disfruten de su lectura:



CALENTANDO SUS PERLAS
Carol Ann Duffy


Cerca de mi propia piel, sus perlas. Mi señora
me manda llevarlas, y así las caliento, hasta la noche
cuando cepillo su pelo. A las seis, las coloco
alrededor de su fría, blanca garganta. Todo el día pienso en ella,

descansando en la Habitación amarilla, contemplando seda
o tafetán, ¿qué traje para esta noche? Ella se abanica
mientras yo trabajo complacientemente, mi lento calor entrando
en cada perla. Aflojada en mi cuello, su soga.

Es hermosa. Sueño con ella
en mi cama de arriba; imagino que baila
con hombres altos, asombrada por mi vago, persistente olor
respiro su perfume francés, sus perlas lechosas.

Desempolvo sus hombros con una pata de conejo,
miro el suave rubor filtrarse a través de su piel
como una señal indolente. En su espejo
mis labios rojos se separan como si quisieran hablar.

Luna llena. Su coche la trae a casa. Puedo ver
cada movimiento suyo en mi cabeza... Desvistiéndose,
quitándose las joyas, la delgada mano alcanzando
el estuche, durmiendo desnuda en la cama, como

siempre hace... Y yo me tumbo aquí despierta,
sabiendo que las perlas ya se están enfriando
en la habitación donde mi señora duerme. Toda la noche
siento su ausencia y me quemo.


Traducido por Luis Muñoz para Amores iguales, perteneciente al libro Standing Female Nude.



UNA BREVE LECTURA DEL POEMA


En primer lugar, observemos que además de tratarse de una relación o una atracción lésbica, se trata de una relación desigual: el poema expresa el amor que una criada o sirvienta siente por su señora. El yo lírico es femenino, que recién se inaugura en el primer verso de la última estrofa: despierta.

La caracterización de los personajes se realiza mediante la contraposición de opuestos. La señora es adinerada y libre: es la que realiza el mandato, como manifiesta el yo lírico en el primer verso: Mi señora me manda llevarlas. En cambio, la criada es solo eso, una criada que debe obedecer las órdenes de su ama. Sin embargo, no lo hace con desdén ni resentimiento, como sería fácil imaginarse. Lo hace con gusto y sin quejas, complacida de poder servir a su amada: Ella se abanica mientras yo trabajo complacientemente. A esta criada no le irrita que su señora descanse mientras ella trabaja; o bien asume completamente su posición o bien el amor por su señora ciega cualquier disconformidad que pueda tener con su condición de sirvienta. El poema en conjunto nos diría que la segunda opción es más adecuada, aunque ambas no necesariamente tienen que oponerse. De esta manera, la criada se construye a sí misma como el ideal del enamorado: su amor le hace ver el mundo de otra manera, sin las vilezas de las diferencias sociales o económicas, y por ello antepone a su señora por encima de sus propias necesidades. En síntesis, es un ser sumiso absolutamente cegado por el amor y la pasión.

El otro par de opuestos evidente es el que se manifiesta ya desde el título: frío y calor. La señora le ordena a la criada que lleve sus perlas y las contagie con el calor de su cuerpo para que no estén frías cuando a ella le toque lucirlas. Cuando las perlas ya está calientes, la criada las coloca alrededor de su fría, blanca garganta. Si el cuello de la mujer está frío, ¿acaso sentiría el frío de las perlas? Pero la señora prefiere sentir el calor del cuerpo de su criada, que se hace suyo con el contacto del collar.

Sin embargo, el yo lírico nos ha dicho que la garganta de la señora es fría y blanca; podría tratarse de la frialdad que caracteriza a las damas de la alta sociedad y la blancura de su piel, la que la diferencia de su sirvienta. Imaginamos a esta señora, que jamás habla, tal como la criada la describe: hermosa, sofisticada y elegante, fría y blanca como una estatua de mármol. El único color que se asoma a su piel es el del maquillaje: miro el suave rubor filtrarse a través de su piel
como una señal indolente, mientras que la sirvienta, en cambio se identifica con el color rojo de sus labios, separados en un gesto de tierno asombro ante la belleza de su señora (siempre se apropia de ella mediante el posesivo, como si la dama le perteneciera y no viceversa): en su espejo mis labios rojos se separan como si quisieran hablar.

La sirvienta, en cambio, es un ser cálido que expresa sus sentimientos en sus quehaceres domésticos, una mujer que se ha vuelto roja por causa de la pasión que le provoca su amada. Roja como el propio fuego que la abrasa en su ausencia, mientras la dama duerme y las perlas se enfrían.


LA AUTORA


Carol Ann Duffy nació en Glaslow, Escocia, en el año 1955 . Se graduó en Filosofía para después dedicarse a la literatura. Es poeta y dramaturga, autora de libros de cuentos de hadas y poesía para niños. En abril del año 2009 recibió el Poet Laureate, una distinción honorífica a las letras británicas que concede la corona, instituida en 1668 por el rey Carlos II.

Duffy es la primera persona abiertamente homosexual en obtener el cargo: en el año 1999 estuvo entre las favoritas, pero no obtuvo la distinción ya que, según los medios, se desconocía la reacción de la gente ante el nombramiento de una lesbiana.

Carol Ann Duffy es catedrática en Poesía Contemporánea en la Manchester Metropolitan University y ha recibido numerosos premios y distinciones por su trayectoria literaria.

Entre sus obras se destacan The World's Wife (La esposa del mundo, en la que cuenta las historias de las mujeres que fueron la sombra de grandes hombres de la historia), Rapture, una apasionada serie de poemas dedicados a una amante que no identifica, con el que obtuvo el premio TS Eliot, Standing Female Nude y Feminine Gospels (Evangelios femeninos).



Fuentes:

de Villena, Luis Antonio (ed.) 2002. Amores iguales. Madrid : La esfera de los libros.
Carol Ann Duffy, primera 'Poetisa del Reino'
Carol Ann Duffy en Wikipedia


Facebook Twitter Tuenti Meneame Stumbleupon Favorites More

0 comentarios:

 
Web Stats