Continuadísimo, Naty Menstrual

domingo, 2 de enero de 2011

Título: Continuadísimo
Autora: Naty Menstrual
Editorial: ETERNA CADENCIA
ISBN: 9789872426675

Sinopsis:

Naty Menstrual escribe cuentos de una lujuria esperpéntica pero matizada por la piedad tiernísima con que los mejores cronistas populares suelen envolver a sus criaturas. Su erotismo escatológico tiene antecedentes tan notables como el Quevedo que es
cribía Gracias y desgracias del ojo del culo y el Aristófanes que ponía como protagonista de su comedia Los caballeros a un vendedor de morcillas.

Con destreza narrativa Naty Menstrual pasa por la nariz de los lectores nuevas flores del mal que, con sus tacos chuecos y sus pelucas fatigadas, saben arrancarle al melodrama de la vida un toque de comedia: se llaman Sabrina Duncan, La Mr Ed, Sissy Lobato, Marlene Brigitte… Si Clara Better, la prostituta poeta inventada por César Tiempo, las hubiera conocido en un cruce de ficciones, hubiera dejado de yirar para emplearse cama ade
ntro. Nunca hubiera podido competir con tanto ingenio de vivir, tanta orgía extraída a la mala suerte, tanta lluvia dorada de besos negros en un perpetuo frenesí.

María Moreno



Continuadísimo



Continuadísimo reúne un total de veinticuatro relatos que exhiben, sacuden ante los ojos del lector la dura realidad que viven hoy en día las mujeres travestis. Monstruitos, putos feos, maricas, estas travestis no se suben a cantar a ningún escenario y ninguna luz artificial de televisión o cine las ilumina en su incansable taconeo por Buenos Aires. En los relatos de Continuadísimo, Naty Menstrual ilumina a sus travestis con el protagonismo de las calles, la prostitución y la noche.

La prostitución es, en este libro, un sinónimo de travesti; es el irreparable destino de estas mujeres que estigmatizadas por el rechazo de una sociedad temerosa e hipócrita (rechazo que engendra rechazo, un sistema de retroalimentación que consume insultos y vomita crimen) encuentran en la venta de sexo el único medio para sobrevivir en medio de un mundo ciego y transfóbico. Ninguna de estas travestis (llamadas La Nelly, La Angie, La Placer, La Sabrina) tiene más de treinta y cinco años: esta es la esperanza de vida de un ser humano que no ha conocido más que desprecio, para quien el rostro del Amor (que no la amistad) resulta casi un desconocido.

Embichadas y obligadas a vivir de noche (el bicho es el virus del SIDA, al que mediante el nombre se le ha otorgado una vida e identidad propias), algunas de ellas encuentran en el sexo un vano simulacro del amor, una fantasía absurda con la que alimentar el cuentagotas de su existencia.

Armada de un erótico arsenal de palabras, Naty Menstrual dibuja a sus travestis con la ternura y la tibieza de quien conoce sus sufrimientos y deseos. "En Panza: fantasía final", el narrador no duda en ridiculizar, con la delicadeza de la comprensión, el deseo de una joven travesti de ser madre: ella era minita, era menudita y bella como una modelo top pero sin fama ni guita (p. 27); era mujercita, tenía conchita (p. 28); se acarició el vientre y se dio cuenta de que si no era posible era porque Dios no existía (p. 29); en el cuento "La Mr Ed", una travesti fea como ella sola, tucumana de pura cepa, morocha casi negra de antepasados aborígenes... nada le había impedido, a pesar de esa enorme fealdad, hacerse primero marica y después travesti (p. 73)... La Mr Ed se maquilla para ocultar las manchas del sarcoma de Kaposi y quedó hecha una mascarita irreal mezcla de mimo, payaso y geisha (p. 75). Asimismo, uno de los peores castigos que puede recibir una travesti es la mutilación de su feminidad: en el cuento "Una rata muerta", una travesti le quita el macho (un chongo divino con pinta de rugbier de unos veinte años -p. 127-) a la travesti más antigua del lugar y esta reacciona apaléandola con rabia y cortándole el pelo: sabía que ese era el peor castigo para ese puto traicionero que escondía su enorme fealdad debajo de ese pelucón grasoso haciéndose la modelo (p. 129).

Y de esta manera, simbólicamente, se consagra el peor insulto que una travesti puede recibir: puto, que no solo refiere a la venta de sexo y a la homosexualidad, sino también, y lo que, de alguna forma, resultaría más hiriente, la inevitable masculinidad que se esconde detrás de las minifaldas de animal print: ¡Puto, el pelo no!


Fragmento de "Una rata muerta"



La gran ausente en cada una de estas historias es la familia. Todas estas travestis han abandonado sus hogares (o sus hogares las han abandonado a ellas) y sus familias las conforman otras travestis con la que comparten las noches y la experiencia de estar embichadas. Otro ausente también, como se ha insinuado, es el amor: el sexo es tan solo un contrato ecónomico momentáneo. En los relatos de Continuadísimo, los hombres que se dicen heterosexuales (aquellos que compran los cuerpos de estas travestis para penetrarlas o ser penetrados por ellas) son rebajados a la categoría de animales: duermen y cabalgan como cerdos, mean y acaban como perros.

En los veinticuatro relatos de Continuadísimo, Naty Menstrual construye con su estilo provocador y lujurioso un discurso enmudecido por la discriminación y la ignorancia. Sin ánimos de reivindicar la realidad travesti, estos múltiples narradores comprenden que la mejor manera de mostrar esta realidad es exhibirla tal como es. Y así, el observador podrá elegir entre reflexionar o cerrar los ojos.




LA AUTORA

Naty Menstrual nace a fines de los noventa en el barrio de San Telmo, bajo un empedrado viejo. Con una sensibilidad y un talento desbordantes, se abrió camino en el arte por medio de la ilustración, la actuación y la escritura. Su faceta creativa encuentra también lugar a diario en el diseño de indumentaria.

Ha colaborado en los suplementos Las 12 y Soy, del diario Página/12. Pertenece al equipo de redacción de El Teje, primer periódico travesti latinoamericano, producido por el Centro Cultural Ricardo Rojas (UBA).

Es autora de Naty Menstrual Blog. Literatura Travesti Trash, donde publica relatos, crónicas y poemas.








Enlaces de interés:

Naty Menstrual: "Soy una cosa arltiana, reciclada y travestida"
Naty Menstrual: “De chiquita, me gustaba Corín Tellado”
La cotidianeidad signada por la marginalidad




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1 comentarios:

  1. Julio-Debate Popular dijo...:

    Leí uno de sus relatos en otro blog y me pareció genial. Uno entra en ese universo travesti de golpe y se sumerge en la historia bien contada por Naty.

 
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