Alexis o El tratado del inútil combate, Marguerite Yourcenar

viernes, 25 de marzo de 2011
Título original: Alexis ou le traité du vain combat (1929) De la traducción: Emma Calatayud 1971, Éditions Gallimard 1992, de la edición de Grupo Santillana de Ediciones, S.A. De esta edición: noviembre 2000, Suma de letras, SL.

Sinopsis:

La larga carta de ruptura que Alexis dirige a su esposa, desmenuzando dolorosamente el inútil combate entre sus inclinaciones y su vocación, constituye un atractivo texto en el que confiesa preferir a los hombres, y nos introduce en uno de los mundos narrativos más lúcidos de la literatura francesa contemporánea. La libertad de las preferencias sexuales, una de las preocupaciones constantes de Marguerite Yourcenar a lo largo de toda su obra, es tratada en esta novela de manera tan valiente y profunda como nadie se había atrevido a hacerlo antes.






UN BREVE ACERCAMIENTO A LA HISTORA



Alexis o El tratado del inútil combate es una extensa carta de confesión que Alexis le escribe a Mónica, su esposa, en la que le explica por qué ha decidido abandonarla a ella y a su hijo. Si bien Alexis confiesa su orientación sexual homosexual, sus palabras están cargadas de una triste sutileza que el personaje le atribuye a su pudor. Bordeando la confesión, pero nunca adentrándose por completo en ella, la narración de Alexis o El tratado del inútil combate puede parecernos anticuada, sin embargo, la historia se construye sobre la base de un tema que sigue vigente hoy en día: nuestra aceptación personal, las luchas internas que conllevan, y, por qué no, la salida del armario.

Alexis comienza su relato contándole a Mónica todos los aspectos de su infancia. Hijo menor de una noble familia austríaca empobrecida, creció entre sus hermanas y temiendo a sus hermanos mayores y a su padre. Su infancia fue solitaria, taciturna y triste. Sutilmente, Alexis explica que su libido no está en las mujeres porque él mismo, cuando era niño, se identificaba más con ellas que con los hombres:


...no se enamora uno de quien se le parece y yo no difería mucho de las mujeres. Tu mérito, amiga mía no está sólo en poder comprenderlo todo, sino en comprenderlo antes de habértelo dicho. Mónica ¿me entiendes? (p. 18)


Alexis no logra sentir pasión por Mónica y le confiesa que jamás fue feliz a su lado y que nunca logró amarla. Sin embargo, le dice que sí habría sido feliz siendo su hermano y que envidia a Daniel, el hijo de ambos. Cuando nombra al niño, solo una vez lo hace diciendo "nuestro hijo". Por eso mismo, confiesa que en Mónica siempre ha visto una madre, jamás a una esposa.


Alexis nunca dice la palabra homosexual, tampoco expresa que siente deseo por los hombres, pero su sutileza lo dice todo; él mismo se niega a pronunciar tales palabras. Sabiendo que la homosexualidad era considerada una enfermedad (no fue sino hasta el año 1973 que la comunidad científica internacional la quitó de la lista de patologías), Alexis dice que ahora no está seguro de si está enfermo, pero que lo creyó durante mucho tiempo. Un pensamiento que, sin duda, abruma a muchas personas LGBT; y un argumento que ha sido utilizado a lo largo de los años para condenar sus prácticas, negarles derechos de toda índole e incluso asesinarlos. Alexis, que aparentemente ya ha comenzado a aceptarse a sí mismo (pero no ha terminado), le dice a Mónica, sorprendiéndonos por la actualidad de sus palabras:


No se figuran que los actos que juzgan reprensibles puedan ser al mismo tiempo fáciles y espontáneos, como lo son la mayoría de los actos humanos. Echan la culpa a los malos ejemplos, al contagio moral y sólo retroceden ante la dificultad de explicarlos. No saben que la naturaleza es más diversa de lo que suponemos: no quieren saberlo porque les es más fácil indignarse que pensar. (P. 21)


Nunca hay otros hombres. Avergonzado, Alexis se ve obligado a no decir las cosas y a utilizar un lenguaje figurado para hacerle comprender a Mónica lo que quiere revelarle. Cuando su familia lo envía a un internado, Alexis se enamora de un muchacho; sus sentimientos lo atormentan y le manda a su madre numerosas cartas donde le suplica que lo vaya a buscar. De esta manera, el personaje resume su primera experiencia sexual de la siguiente manera:

Me atrevo a contarte esto de una manera vaga: yo paseaba sin ningún propósito; no fue culpa mía si aquella mañana me encontré con la belleza... (P. 29)


Alexis aún no ha acabado de aceptarse a sí mismo y esta breve confesión lo delata: desde el presente, se esfuerza por liberarse de la supuesta responsabilidad que le hizo cometer aquel pecado del que se avergonzará durante toda su juventud en Viena. Allí intenta concentrar toda su energía sexual en su música y se condena a la soledad para no caer en la tentación. Sin llegar a confesarse del todo, le dice a Mónica que, a pesar de su esfuerzo, no lo logró:

Algunas épocas eran particularmente peligrosas: los fines de semana, los principios de mes, quizás porque tenía algo de dinero y había tomado la costumbre de buscar complicidades remuneradas. (P. 42)


La figura de esos "otros hombres" (los posibles amantes de Alexis) son llamados cómplices, en el vano intento del personaje de disminuir la culpa que siente. Si la homosexualidad es un crimen o una enfermedad, él no es el único criminal o el único enfermo: Alexis no tiene amantes o compañeros de sexo, solo tiene cómplices que son tan culpables como él .

Alexis o El tratado del inútil combate es un profundo retrato de la psicología humana, que, a pesar de su lenguaje figurado, sus giros retóricos y los ochenta años que nos separan de su primera publicación, nos pasea por los miedos, sentimientos, culpas, penas y secretos de un hombre que ha decidido intentar aceptar su homosexualidad y que, mediante una carta, se lo cuenta a su esposa. Alexis, decidido no solo a ser libre sino a liberar a su mujer de la infelicidad de su matrinio, concluye su confesión diciendo:

Había contraído contigo compromisos imprudentes y la vida se encargó de protestar: te pido perdón, lo más humildemente posible, no por dejarte, sino por haberme quedado tanto tiempo (p. 70).



LA AUTORA



Marguerite Yourcenar fue una escritora, traductora y dramaturga francesa nacida en Bruselas, Bélgica, el 8 de junio de 1903, y fallecida en Mount Desert Island, Estados Unidos, el 17 de diciembre de 1987.

A partir de 1919, abandonó su nombre de pila y empieza a firmar como Marguerite Yourcenar. Su primera novela, Alexis, fue publicada en 1929. Su mejor amiga en ese momento, una traductora llamada Grace Frick, la invitó a Estados Unidos, donde dio clases de Literatura comparada en la ciudad de Nueva York. Yourcenar era bisexual y ella y Frick se hicieron amantes en 1937 y siguieron juntas hasta la muerte de Frick en 1979 a consecuencia de un cáncer de mama.

Yourcenar fue traductora de autores como Henry James, Yukio Mishima y Virgina Woolf, y en 1951 publicó su gran éxito Mémoires d¨Hadrien (Memorias de Adriano), novela en la que estuvo trabajando una década y que le reportó gran popularidad y una excepcional acogida de la crítica.

Perteneció a la Academia Belga desde 1970, y se convirtió en 1980 en la primera mujer en pertenecer a la Academia Francesa. Su hogar en Maine, el Petite Plaisance de Mount Desert Island, es hoy día una casa-museo dedicada a su vida y obra.

Fuente: Lecturalia




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2 comentarios:

  1. Fer dijo...:

    Qué interesante, Nimphie... Me gustaría leer esta novela, a ver si la consigo. Me parece extraño que trate de decir (Alexis) que es homosexual y nunca lo diga de manera explícita... Bah, a mí me llama la atención.

    Muchas gracias por compartir con nosotros estas obras de tanta calidad. Todo bien con los blogs homoeróticos, pero calidad les falta y mucha, lamentablemente. Por eso me encanta este blog. Seguí así =)

    Besos!!

  1. Nimphie Knox dijo...:

    ¡Hola, Fer!

    Hay una frase de Orson Scott Card que dice "si una palabra está grabada a fuego en un relato, esa palabra no debe aparecer nunca en él". ¡Y tiene mucha razón!

    Gracias por las flores, me alegra mucho que te guste el blog :)

 
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