El edificio Yacobián, Alaa Al Aswany

viernes, 19 de agosto de 2011

Sinopsis:

Construido en 1934 en una de las principales avenidas de El Cairo, el Edificio Yacobián es al mismo tiempo una imagen representativa de los últimos setenta y cinco años de la historia de Egipto y una radiografía impagable de la sociedad egipcia contemporánea. Cada piso parece representar un estrato de la sociedad y por la novela vemos desfilar a los personajes más variopintos. En efecto, Alaa Al Aswany ha reunido en su edificio un auténtico microcosmos de la sociedad de su país, lo cual le permite tratar temas candentes en un país lleno de contrastes, como la corrupción de las instituciones, la discriminación de la mujer o las dificultades de los jóvenes para ascender en la escala social. Una novela magistral y polémica que ha obtenido un éxito sensacional.






Ubicado sobre el mejor solar de la calle Suleimán Pacha, el edificio Yacobián fue construido en el año 1934 por el millonario Hagop Yacobián, líder de la comunidad armenia en Egipto por aquel entonces. En sus primeros tiempos, el eficio Yacobián fue ocupado por "la flor y nata de la sociedad de aquellos días: ministros y aristócratas dueños de los mayores latifundios, industriales extranjeros y dos millonarios judíos", sin embargo, en la actualidad que nos presenta la novela, el edificio se ha convertido en un microcosmos que refleja a la perfección los aspectos de la diversa sociedad egipcia. A través de una galería de personajes delicadamente trazados, que habitan los apartamentos del edificio y los minúsculos cuartos de la terraza, El edificio Yacobián retrata la corrupción política, el elitismo social, el extremismo religioso, la represión sexual, la riqueza y la pobreza extremas, y el machismo y el sometimiento de la mujer en una sociedad dominada por los hombres.

Los amplios y suntuosos departamentos del edificio Yacobián eran habitados por gente adinerada que siempre destinaba una habitación a la servidumbre porque "no concebían que un ser humano pudiese dormir en una dependencia tan estrecha [como los cuartos de la terraza]". A cada piso le correspondía un cuarto, que el inquilino o propietario utilizaba para fines diversos: desde guardar los trastos viejos hasta encerrar un perro bravo. Sin embargo, con la Revolución de los años 50, los judíos y los extranjeros comenzaron a emigrar y los oficiales de las Fuerzas Armadas se apropiaron de los pisos vacíos. Las esposas de los militares, en su mayoría de origen popular, utilizaron los trasteros para criar animales... o para asentar a sus criados. Finalmente, con la política de apertura de los años setenta, estos nuevos ricos comenzaron a abandonar sus pisos para trasladarse a barrios más elegantes y otros los mantuvieron como oficinas o consultorios. Lentamente, la relación entre los trasteros de la azotea y los pisos fue desapareciendo hasta llegar a la situación actual que retrata la novela: las terrazas son ocupadas por gente muy pobre, mientras que los pisos son oficinas o viviendas de paso de personas de la alta sociedad cairota.



El machismo y la situación de la mujer

Busayna Sayed es una joven de origen humilde que vive en la terraza del edificio Yacobián con su madre y sus hermanos. Su padre acaba de morir y ella debe conseguir con urgencia un empleo que le permita ayudar a mantener a su familia. Sin embargo, su gran belleza y su juventud la hacen blanco de los acosos de los hombres y eso le impide conseguir un trabajo estable. Cuando consigue un empleo en una tienda de ropa, deberá dejarse manosear por el dueño para conseguir diez libras extra. Sintiéndose impura por lo que se ve obligada a hacer y viendo su virginidad en peligro, Busayna deja de rezar y su fe en Alá —Dios— disminuye. Se vuelve fría y calculadora, y abandona a su novio, Taha, porque de pronto le parece un joven lleno de sueños que no ve la dura realidad que les ha tocado vivir. Sin embargo, su vida cambia cuando conoce al refinado, respetuoso y anciano Zaki el Desouki.
De la misma manera, la vida de la bella Suad, viuda y madre de un niño, cambia cuando acepta un matrimonio arreglado con el millonario Hagg Ezzam: deberá aguardar perfumada y emperifollada en el piso del edificio Yacobián a que el anciano tenga ganas de mantener relaciones sexuales con ella a cambio de regalos costosos y la educación de su hijo.



La represión sexual

Hatem Rachid es un intelectual simpatizante de las ideas socialistas que trabaja como director en un importante periódico de El Cairo. Ostenta una buena posición social y vive en uno de los lujosos pisos de el edificio Yacobián. A pesar todo, Hatem no es feliz porque está solo a sus más de cuarenta y cinco años. Y está solo porque es homosexual: en esta sociedad de Oriente, la homosexualidad es completamente incompatible con la idea de formar una familia, puramente occidental. Hatem busca a sus burgols (gays activos) en sitios frecuentados por maleantes y gente de mala fama, arriesgándose a que le roben, lo golpeen y lo humillen. Cuando conoce al joven y atractivo Abduh, burgol de veintidós años y muy parecido a aquel sirviente nubio con quien Hatem mantuvo relaciones a sus nueve años, lo seduce con el dinero que el humilde muchacho necesita para mantener a su esposa y a su hijo recién nacido.

Abduh es un personaje conflictivo: el amor y el deseo que Hatem siente por él al principio le desagrada, pero luego acaba cediendo y pasa con él más noches que con su mujer, con quien mantiene una relación tensa porque ella está al tanto de su homosexualidad. Sin embargo, su moral religiosa le hace
sentirse culpable por caer en la sodomía. En estos dos personajes —Hatem y Abduh— observamos el choque entre dos culturas que viven la homosexualidad de manera diferente: el occidental que prefiere vivir solo antes que casarse con una mujer y el oriental que, a su pesar, respeta lo que Alá predispuso para él.



Corrupción política, elitismo e hipocresía y extremismo religiosos

Los habitantes de los lujosos pisos del edificio Yacobián no conciben que Taha Shazli, el hijo del portero, sea tan buen estudiante y obtenga mejores calificaciones que sus hijos. Por este motivo, lo llenan de trabajo para quitarle tiempo de estudio y hacer que fracase. A pesar de las malas intenciones de estos ricos arrogantes y soberbios que creen fervientemente que "no hay que educar a los hijos de la chusma", Taha consigue aprobar el examen para ser oficial de policía, pero no es aceptado en la fuerza porque su padre es "un guardián de finca". Cuando ingresa a la Facultad de Economía y Ciencias Políticas, comienza a relacionarse con el Gamaa Islamiya —grupo islamista egipcio considerado terrorista— con consecuencias nefastas.
De la misma manera, observamos cómo los políticos y empresarios corruptos aumentan sus riquezas en nombre de Alá, mientras su pueblo se hunde cada día más y más en la pobreza y la miseria.

Estos son los principales temas que el narrador de El edificio Yacobián, en una impecable tercera persona omnisciente, desarrolla a través de sus personajes, tan reales y humanos como la vida misma. Tampoco se deja de notar el erotismo, tanto heterosexual como homosexual, que el narrador maneja con suma delicadeza sin caer, de ninguna manera, en la vulgaridad (en el caso de las escenas hetero) o la burla (cuando debe narrar los encuentros amorosos homosexuales). El edificio Yacobián es una novela que, a través de la ficción, nos sensibiliza acerca de los variados aspectos de una sociedad a la que somos ajenos. Una novela entrañable con personajes igualmente inolvidables.


EL AUTOR

Alaa al-Aswany, nacido en 1957, es un escritor egipcio que ejerce la profesión de dentista en El Cairo.

Criado en el seno de una familia intelectual, de padre escritor, Abbas al-Aswani, cursó estudios secundarios en un instituto de lengua francesa, y posteriormente estudió cirugía dental en Estados Unidos, en la Universidad de Illinois en Chicago.

Ha contribuido regularmente con sus escritos en los periódicos de la oposición egipcia, y se sitúa cercano a los intelectuales de izquierda, en particular de Sonallah Ibrahim. Se declara independiente de partidos políticos, aunque en la práctica ha sido uno de los miembros fundadores del movimiento de oposición Kifaya (Basta), que reclama unas elecciones presidenciales realmente libres.

Fuente: Wikipedia





Facebook Twitter Tuenti Meneame Stumbleupon Favorites More

1 comentarios:

  1. Libros Que Voy Leyendo dijo...:

    Muy interesante el argumento del libro, sólo leyendo la sinopsis he aprendido un poco más de un país que me fascina pero que aún no he tenido ocasión de visitar

    Un saludo
    Lourdes

 
Web Stats