La máscara de carne, Maxence van der Meersch

miércoles, 4 de enero de 2012

Título: La máscara de carne
Autor: Maxence van der Meersch

Título original: Masque de chair
Edición año: 1962 (segunda edición)
Traducción de Ramón Hernández
Portada de J. Palet


Encontré esta reliquia como encuentro la mayoría de los libros LGBT: por casualidad. Lo hallé en la misma librería donde conseguí El cuarto de Giovanni, de James Baldwin, y No se lo digas a nadie, de Jaime Bayly. Me encanta esa librería, casi siempre que voy, encuentro algo. No recuerdo su nombre, pero está sobre la calle Corrientes, a dos cuadras del Obelisco.

El libro es una edición bastante cuidada, debió de ser muy lindo cuando era nuevo (tiene casi 50 años). Es de tapa dura, con los pliegos cosidos, con unas guardas interiores con el detalle de un hipocampo.


Vista del lomo


Vista del corte, con sus hojitas amarillentas


La máscara de carne es una historia que retrata la experiencia de ser homosexual en la Francia de los años 1930. Como el libro no trae sinopsis, les dejo a continuación la foto que saqué de la primera página, que resume bastante bien lo que hallaremos en su interior:



El protagonista y narrador del relato —narrado en primera persona—, es Manuel Ghelens, un hombre homosexual de aproximadamente cuarenta años (nunca nos revela su edad exacta). Manuel nos cuenta su vida desde su más tierna infancia: desde el inmenso amor que sentía por su abuela, quien lo cuidó hasta que cumplió los cinco años, hasta las diferentes experiencias que va sufriendo a lo largo de su adolescencia y su vida adulta, por culpa de la estigmatización que padecían las personas homosexuales en su época.

Así, Manuel nos va a contar que le gustaba disfrazarse de niña y que su primera experiencia sexual —a los dieciséis años, más o menos— fue con un hombre adulto, obeso y de apariencia desagradable y aspecto de bulldog.

A lo largo de todo su relato, Manuel, quien vive atormentado por ser gay, se adjudica toda clase de adjetivos desagradables como "castrado del alma", "bestia ignominiosa", "monstruo" y sus padres, miembros de una adinerada familia francesa de origen flamenco, lo maltratan de la misma manera:


—¡Estamos hartos de ti! —chilla mi madre.
—Nos das asco—me grita mi padre—. ¡Eres un cerdo!
Pág. 135

—¡Imbécil! ¡Siempre serás un fracasado! ¡Tendrás que vivir siempre como una bestia! ¡Y sólo por tu culpa!
Pág. 89


Castigado por la homofobia y el odio, Manuel piensa que jamás podrá ser feliz, ni darle amor a nadie. Cree que no tiene merecida la felicidad, porque no concibe que pueda existir amor verdadero entre dos personas del mismo sexo. De esa manera, mantiene relaciones sexuales ocasionales con desconocidos que se aprovechan de su dinero, hombres que se burlan de él cuando él manifiesta su deseo de volver a verlos:

Recuerdo el asombro, la perplejidad de algunos ante esta necesidad mía de adherirme, de entregarme, de poder dedicar a alguien mi deseo de abnegación y de ternura... ¡Esa carcajada!
—¡Qué tipo más raro eres! ¿Volver a vernos? ¿Para qué? Ya no deseo nada más. Se acabó. Estamos satisfechos.
Pág. 51

Sólo se aferran a mí —empecé a comprenderlo hace mucho tiempo— quienes me explotan, quienes viven de mí, de mi vicio, de mi miseria. Como los gusanos en la madera de un árbol enfermo.
Pág. 78

De urinario en urinario, en busca del amor. A la merced de un guardia o de un puñetazo en pleno rostro.
Pág. 165


Sin embargo, Manuel conoce algo muy parecido a la felicidad cuando encuentra a Seddik, un muchacho argelino que se ofrece a él una noche, en la playa. A pesar de haberse dedicado a la prostitución para sobrevivir, Seddik nunca más vuelve a aceptar dinero de Manuel y afirma de solo desea ser su amigo. Pero cuando Manuel debe viajar a Hamburgo por cuestiones de negocios, contrae el tifus y jamás lo vuelve a ver. Seddik, en consecuencia, poblará sus recuerdos y sus noches de insomnio.

Para evitar caer "en el abismo", el protagonista se medica con anafrodisíacos, que solo le sirven para aplacar su deseo momentaneamente, hecho que le acarrea consecuencias terribles. Por el mismo motivo, intenta dedicar su energía a obras de caridad, pero esto, a la larga, tampoco lo beneficia.

Resulta un poco pesado leer continuamente los lamentos de Manuel, los largos pasajes en los que se insulta a sí mismo y a su "vicio". Su inquietud espiritual es terrible y es difícil extraer de la historia un mensaje positivo. A pesar de todo, debemos aceptarla como un vivo retrato de la realidad que padecieron (y siguen padeciendo) las personas gays en épocas tan hostiles como aquella.

Para los que quieran el libro y vivan en Argentina, les dejo el link de Mercadolibre, donde hay disponibles dos ejemplares.


EL AUTOR

Maxence Van der Meersch. (Pierre Cardijn, Roubaix, 1907-Le Touquet, 1951) Escritor francés. Su primera novela, La casa de las dunas (1932), constituyó un gran éxito. En su obra, impregnada de populismo cristiano, denuncia las flaquezas de los hombres, víctimas de una sensualidad exacerbada. Entre sus otras novelas destacan La huella del dios (1936, premio Goncourt), Pescador de hombres (1940), y Cuerpos y almas (1943).

Fuente: Biografías y vidas



Facebook Twitter Tuenti Meneame Stumbleupon Favorites More

4 comentarios:

  1. Molly dijo...:

    Gracias por tomarte el tiempo de verdad <3

  1. Anónimo dijo...:

    oye! muy bueno! que mal que no lo pueda encontrar por ninguna parte, ni siquiera por internet. Si pudieras subirlo sería lo máximo. Pero Gracias

  1. Anónimo dijo...:

    yo soy una lesbiana venezolana, profesora de la universidad del zulia en maracaibo, que he sido discriminada por mi tendencia, he sido acosada. Tengo 60 años y 25 años con mi pareja Yannet Josefina...No cambio mi lesbiandad por nada, por eso es que adoro esta página, gracias!
    elida aponte sanchez

  1. Fatima Nohelia Ochoa Rodriguez dijo...:

    yo lo lei.. es un libro buenisimo me encanto

 
Web Stats